Macao es una ciudad china, situada a 70 km al suroeste de Hong Kong, y es considerada una de las regiones más ricas del mundo debido a su elevado PIB per capita. Su economía está basada en el juego y el turismo, por lo que se le conoce como Las Vegas de Oriente.
Además del rico patrimonio histórico, la mayor atracción para los turistas es el juego. Macao recibe principalmente muchos visitantes de Hong Kong y China continental, debido a que los casinos están prohibidos en ambas regiones.
La cultura de Macao es una combinación de la cultura china tradicional y la portuguesa, por su historia original, y desde el 15 de julio de 2005 su centro histórico está inscrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, designado como el 31º sitio del Patrimonio Mundial de China.
En tanto, el juego en la antigua colonia portuguesa sigue generando altas ganancias. Desde 2006 que se convirtió en el centro de apuestas más grande del planeta y los ingresos anuales en los casinos del territorio chino se multiplicaron por diez, hasta los $ 33 mil millones de dólares.
Sin embargo, Macao se enfrenta a una amenaza a su bonanza debido a situaciones externas. Una de ellas es el riesgo de una desaceleración económica en China que impactaría en su  tasa de crecimiento.
Además, tiene como competencia ciudades con centros de juego más pequeños pero que están atrayendo capital, como Vietnam y Filipinas, y la más fuerte amenaza que es Japón, donde los legisladores aprobaron este año un proyecto de ley que legaliza los casinos.
Otra amenaza procede del occidente, debido a la incertidumbre acerca de cómo la guerra comercial de Trump afectará las nuevas aprobaciones de licencias para los operadores de casinos de Estados Unidos. En el caso de Macao las licencias de las seis empresas operadoras estadounidenses están por expirar en un par de años.
Así las cosas, el negocio principal de Macao depende a muy corto plazo tanto del jaloneo del mercado, como de la economía y las políticas de China.
Por lo pronto la fuente creciente de las ganancias de la industria es el número de turistas del mercado masivo, que gastan en el entretenimiento y la comida, y que siguen aumentando como parte de los negocios de los operadores de casinos. Antes de que el panorama cambie, anímese a viajar a Macao y conocer Las Vegas de Oriente.
El primer hotel submarino del mundo
¿Te gustaría dormir bajo el mar, rodeado de la oscuridad del océano y especies curiosas a tu alrededor?. ¡Atrévete!, eso es ya posible.
Después de largos meses de construcción, el Hotel Muraka, ubicado en la Isla Rangali, en Maldivas, al este de África y al Sur de la India, abre sus puertas a todos aquellos que quieran tener contacto con el mundo submarino y pasar las noches bajo el mar.
La villa cuenta con dos pisos, uno de ellos sumergido a 5 metros en el Océano Indico. Ambas plantas tienen amenidades excepcionales, convirtiéndola en la morada perfecta para una estancia tanto por encima como por debajo del océano, en este hotel cuyo nombre Muraka procede del lenguaje nativo de Maldivas, el Dhivehi, y significa “coral”.
El diseño, realizado por la firma M. J. Murphy, impacta a primera vista y desde la habitación principal, que se encuentra a cinco metros bajo el manto turquesa de esta zona, donde se puede admirar en primer plano la vida marina de peces multicolores.
Los especialistas que intervinieron en la construcción lograron superar el reto de encontrar la iluminación adecuada para poder observar el espectáculo marino, por lo que el hotel es un triunfo de la tecnología y el diseño inteligente.
Entre sus paredes la experiencia se divide en dos tipos: bajo el mar y sobre las olas. En la primera encontrará la recámara principal hundida en el mar, una estancia de descanso y el baño, mientras que en la segunda se encuentra la sala, el comedor y el centro de entretenimiento, un lugar espacioso que podría albergar hasta a nueve personas.
Disfrutar de todas las amenidades de este hotel tiene un costo de 50 mil dólares por noche, y los clientes tienen a su servicio, las 24 horas del día, a 4 mayordomos que cumplen con los caprichos de sus visitantes. Además, tendrán a su disposición un chef, un entrenador físico, motos acuáticas y servicio de spa 90 minutos por día.
Los huéspedes tienen acceso a un propio embarcadero privado, ofreciendo así algo que muy pocos hoteles pueden cumplir: privacidad absoluta. Una experiencia inigualable bajo del mar