¿Hay algo más desagradable que permanecer por horas en el asiento de en medio en un avión?.

Significa quedarse atrapado entre dos extraños durante un tiempo que parece interminable; padecer la molestia de pedir permiso y moverte aparatosamente para ir al baño; que el viajero del asiento de izquierda o derecha se apropie del reposabrazos; y no puedas dormir a riesgo de quedar sobre el hombro de alguno de los dos compañeros de fila.

Para nadie es desconocido lo molesto de viajar en el asiento de en medio, aún incluso cuando lo ocupes entre dos familiares. Es por eso que la mayoría de aerolíneas reparten sus asientos de en medio a los pasajeros que compran vuelos en oferta o de última hora.

Cambiar en un viaje ese sitio tan incomodo por ventanilla o pasillo cuesta, y hay incluso empresas que lo convierten en un atractivo publicitario. Como la cerveza Stella Artois que en diciembre pasado ofreció premios a quienes viajaran en los asientos de en medio, a través de un divertido concurso de publicación de selfies.

Pero mientras surge otro concurso que pueda motivar a los que viajan en los incómodos asientos de en medio, la única recomendación es relajarte, escuchar música o ver una película en tu pantalla individual, comprar tu protector de cuello para descansar o recostarte sobre la mesa de servicio.