El auge económico que trae el turismo puede tener efectos perjudiciales en las personas que viven en los destinos populares, e incluso en los mismos destinos. Las evaluaciones anuales indican que en todo el mundo los turistas aumentaron los alquileres, pero también no respetan los monumentos sagrados, y hasta profanan sitios históricos cuando pretenden dejar su huella.

Si bien la industria turística está creciendo, las atracciones reales siguen siendo del mismo tamaño. En 1959, los turistas que se reunían para observar la Fontana di Trevi de Roma serían unos 20 a la vez, mientras que en la actualidad hay alrededor de 1,000 personas frente a la fuente en un mismo momento, indica la revista Trade + Leisure.

Asegura que cuando los destinos comienzan a convertirse en víctimas de su propio éxito, los viajeros deben cuestionar sus enfoques anteriores. El sitio publica algunas formas simples en las que todos podemos convertirnos en personas más responsables en el camino.

Antes de partir a tu destino, aprende sobre la cultura del sitio, dice, lo cual es parte de la principal guía del “Código de Ética Mundial para el Turismo” de la Organización Mundial del Turismo (OMC): “abrir tu mente transformará tu experiencia, ganarás respeto y serás recibido más fácilmente por la gente local”, “se tolerante y respeta la diversidad: observa las tradiciones y prácticas sociales y culturales”.

Aprende a decir “hola” y “gracias” en el idioma del lugar que visitas. Edúcate sobre las costumbres y acciones locales que podrían considerarse ofensivas (como tomar fotografías sin permiso). El primer paso para ser un turista responsable es ser un turista respetuoso, agrega T+L.

Muchos destinos que actualmente luchan contra el exceso de turismo están llevando a cabo protestas y campañas para mantener alejados a los turistas. Se una persona sensible a los destinos que combaten el sobre-turismo, y no vayas a donde no te quieren, advierte, investiga también las restricciones vigentes en cada lugar.

En las etapas iniciales de planificación de un viaje, checa si tu destino tiene un plan para lidiar con el crecimiento del turismo, lo puedes averiguar navegando por Internet. También puede llamar o ponerse en contacto con un centro de visitantes para obtener más información.

Compra productos de las personas que los fabrican para apoyar directamente la economía, de preferencia artesanías locales en lugar de imanes, tazas o llaveros producidos en masa. Y cuando realices la compra considera precios justos en lugar de un “buen negocio”.

Piensa verde, es otra recomendación. Las mismas reglas para la vida ecológica existen en todo el mundo: No deje las luces encendidas en la habitación del hotel, no dejes correr el agua, reduce el consumo de botellas de agua de plástico, y toma el transporte público siempre que sea posible. Además, resiste la tentación de sacar conchas marinas o arena de la playa u hojas del bosque.

Elimina la idea de “dejar rastro”, y no grabes tu nombre en nada, no dejes los candados del amor, no ensucies, no debe haber evidencia física de que estuviste allí. También piensa dos veces antes de buscar interactuar con la vida silvestre, como subirte a un elefante o molestar a las tortugas. Según un estudio de Oxford, alrededor del 75 por ciento de las atracciones animales en todo el mundo en realidad perpetúan la crueldad de la vida silvestre.

Si ver animales es una parte vital de tu viaje, busca empresas de turismo ético antes de reservar, y consulta la guía de World Animal Protection para unas vacaciones amigables con los animales y obtener más información sobre qué buscar en las atracciones de la vida silvestre.