Los permisos y despidos continúan siendo una opción para Southwest Airlines, con sede en Dallas, a menos que pueda triplicar su número de pasajeros para fines de 2020, confirmó Gary Kelly, CEO de la aerolínea.

En un mensaje enviado a los empleados, Kelly advirtió al personal que, debido al COVID-19 y la pérdida resultante en el tráfico de pasajeros, es probable que la aerolínea realice su primera ronda de despidos involuntarios. Aseguró que si la empresa tiene que despedir trabajadores avisará 60 días antes y evaluará los recortes en los beneficios y el pago.

Animó al personal a considerar los programas de “jubilación anticipada” y “licencia a largo plazo”, diseñados para reducir la fuerza laboral de la empresa durante los próximos meses, cuando se agote el dinero del estímulo federal. También sugirió  la “separación voluntaria” o el “tiempo libre prolongado”, lo que ayudaría a la aerolínea a reducir sus costos de funcionamiento y no volver a los despidos.

La aerolínea estima que el negocio de vuelos caerá un 30% en el otoño, por lo que probablemente necesite reducir su personal en un porcentaje similar. “En toda la industria, el tráfico de viajes aéreos disminuyó en 73% desde niveles anteriores al coronavirus. Debido a esto los permisos y despidos siguen siendo nuestro último recurso, no podemos descartarlos como una posibilidad en este ambiente realmente malo”, dijo Kelly.

“Los casos de COVID continúan aumentando, se mantienen restricciones regionales sobre las empresas y los estados que requieren cuarentena, lo que no es positivo para la empresa, todavía tenemos demasiado personal, y estamos preocupados por el impacto en la demanda de viajes ya débil”, añadió.

La aerolínea requiere una fuerte recuperación para fines de este año, lo que significa obtener aproximadamente el triple del número de pasajeros que ahora maneja. No obstante, la empresa aplica medidas de reducción de costos y limita la capacidad de los aviones para traer de vuelta a sus clientes, por lo que solo venderá dos tercios de los asientos de avión hasta septiembre.

La vicepresidenta y directora de personal Julie Weber dijo que es más lo que se gasta cada día para llevar a cabo la operación de lo que se recibe de las reservas de los clientes. Esta situación hace que no se descarten los despidos como último recurso.

La semana pasada la aerolínea informó que más de 8,392 empleados eligieron la opción “tiempo libre de emergencia” para finales de este año, aproximadamente el 14% de la compañía. “Estamos sobrecargados de personal para los niveles actuales de demanda de los clientes y para el futuro previsible, y los ingresos del programa de soporte de nómina vencen a fines de septiembre”, dijo en un memorándum a los empleados.

En los últimos meses la cantidad de viajeros aumentó  después de tocar fondo a principios de abril. Aún así, solo alrededor de una cuarta parte del número de pasajeros que abordaron aviones hace un año lo están haciendo ahora, según cifras de la Administración de Seguridad de Transporation. La solución aparente para que las aerolíneas puedan sobrevivir a la crisis son los despidos involuntarios.

Otras aerolíneas están instando de manera similar a los empleados a tomar un permiso, ya que la ayuda federal prohíbe los despidos de las aerolíneas hasta el 1 de octubre, pero es probable que miles de empleos se pierdan después de esa fecha.

La semana pasada, United Airlines, con sede en Chicago, dijo que se estaba preparando para enviar avisos de posibles licencias a 36,000 de sus empleados en el país, alrededor del 45% de su fuerza laboral, que podrían ser despedidos en octubre. Los  funcionarios de la compañía esperan limitar el número de despidos al ofrecer la jubilación anticipada.

El 1 de octubre, fecha en que vence la condición de mantener su planta laboral para obtener ayuda federal, las aerolíneas de todo el país tienen previsto reducir el número de trabajadores como forma de luchar contra lo que podría ser un duro invierno para los viajes aéreos.

American Airlines también ha notificado a sus empleados que si la compañía no recibe suficientes voluntarios para irse, probablemente tendrá que recurrir a despidos involuntarios. En tanto Delta podría evitar los permisos porque 17,000 de sus 91,000 empleados han aceptado la jubilación anticipada, y otros 35,000 están tomando una licencia no pagada en julio.